Puede que, en realidad, seamos únicos.


…Pero la única persona con la que podía estar, con la que tenía esa sensación de eternidad, de no pensar en el fin… fue… no sé, contigo.

A cup of love.


Cuando terminas de correr, o de hacer ejercicio, tienes esa enorme sed que hace que cuando veas una botella de agua te abalances y quieras bebértela toda de un trago. No lo hagas. El agua después del ejercicio hay que tomarla sorbo a sorbo, ya que si la tomas toda de golpe te terminará sentando mal y te causará un tremendo malestar. Sin embargo, cuando tomas el agua poco a poco, sientes como te va reconfortando y te vas sintiendo mejor, no llegas a sentirte empachada. En el amor, ocurre de la misma manera, cuando quieres cogerlo con tantas ganas y no soltarlo e ir tan deprisa, acaba sentándote mal. Para ello, aprovecha todo lo que te venga, sorbo a sorbo.

The show must go on.


¡Eh pequeña Miss Sunshine! -Dijo queriendo picarme. -¡Levantate, dormilona!- Exclamó con ganas.

¡Déjame, idiota!- Me limité a contestar.- Tengo muchísimo sueño. – Y me dí la vuelta para no sentirme culpable de ver su cara tan alegre y yo durmiendo.

Mientras, él fue a revolotear por la casa haciendo cosas de aquí para allá. ¿Qué coño habría desayunado para tener tanta energía?

– ¡Te van a dar las uvas!- Dijo entre risas.

-Vaya, eres muy gracioso diciendo eso el último día del año. ¿Practicas para cómico?

-Pequeña… ¡ALL YOU NEED IS LOVEEE! – Y se fue corriendo al salón, a darle al play. ►http://www.youtube.com/watch?v=t3LA-gBkK04

-¿Ya estamos con lo mismo de todos los años?, ¡Nunca vas a ser como Edwan McGregor!- Suspiré enamorada de Edwan y entre risas.

-No seas aguafiestas…Soy tu propio Edwan Mcgregor.

-¡Venga ya! ¿Dejas de flipar?

-Soy tu camarlengo Patrick Mckenna en “Angeles y demonios”, tu Obi-Wan Kenobi en “Star Wars”- Dijo mentiéndose totalmente en el papel- Soy Catcher Block en “Abajo el amor”, cómo te enamoré con mi estilo de reportero, ¿eh? Recuerda también que soy Edward Bloom en tu película favorita, “Big fish” .Fui yo quien te llenó un campo de flores amarillas, ¡para ti!, quien te pidió que te casaras conmigo y sin apenas conocerte, pero, ¿qué más da?, tenía una vida entera para conocerte…

-¿Cómo puedes acordarte de todas las películas? ¡Eres un friki!- Interrumpí.

-Pero sobretodo soy Christian enamorado de Satine… ¡WE CAN BE HEROES!- Saltó encima de la cama.

-…Just for one day- Cogí las mantas y me las eché a la cabeza, literalmente, haciéndome  la enfadada.

– We… should be lovers… – Me dijo mientras destapaba un poco y me miraba a los ojos.

La primera vez, le miré levantando las cejas, pero cuando volvió a cantarme: “We should be lovers”, una sonrisa de enamorada afloró en mi rostro. – ¿Siempre consigues lo que te propones?- Dije intentando que no se me notara la felicidad y haciéndome de nuevo la enfadada.

-¡Eres mía! ¿Hay alguna duda de que siempre lo hago?- Rió.

-Pero serás… CAPULLO- Aunque me encantaba que hiciera esas cosas, que me picara para después desenfadarme con el más tierno de sus besos.

– Venga, por favor… Si te encanta. – Dijo chuleándose encima.

-Que malo es conocerse, señor. “You think of people would have enough of silly love songs…”

-¿Sabes? Ahora mismo si estuvieras en Australia, estarías ya viviendo en el 2012, mientras que aquí, tenemos aún 12 horas más de 2011.

-¡Ya tenemos al listo de la casa hablando!- Le hice rabiar.

Terminó poniendo cara de enfadado, pero sé perfectamente que al ponerle cara de buena termina deseando volver a hablarme.

-Venga, tonto. “Don’t leave this way”… – Dije intentando arreglarlo, claramente poniendo cara de no haber roto un plato en mi vida.

Sonrió con la mayor de sus sonrisas y se acostó a mi lado. – “How wonderful life is…”

-“Now you are in the world”. – Terminé besándole.

De pequeña quiero ser como ella. E.


Desde pequeña cuidando sus pasos, creciendo con ella, corrigiendo sus errores y elogiando sus triunfos. Desde pequeña, contándole mis penas y alegrías en una cama metidas, hasta las tantas de la mañana. No podría imaginarme sin los veranos a su lado, las risas y locuras, y compartir la cama hasta los 18. Espero que por poco que nos veamos, este lazo que nos une haga lo que tantos años, y perdure.

Ella, que sigue mis pasos, empieza con la poesía:

Pensando en que en mañana
La rutina de hoy no existirá;
Pensando que las tardes amargadas,
Mañana serán felicidad.

¿Qué se hicieron esos climas?
En mi cabeza ya no están.
¿Qué se hicieron los radicales?
¿Me hará Julián llorar?

¿Y esos resultados del esfuerzo ejercido
Estudiando el Mio Cid?
Habrán servido
Esos madrugones mañaneros,
Los trasnoches puñeteros
Que casi me dejan sin vivir¿?

¿Dónde han ido?
En mi cabeza deberian permanecer
A mis oidos ha llegado:
‘En las notas lo vas a ver’

¡¡¡¡¡MENTIRA!!!!!!!

En un papel no se puede escribir
Lo que casi con sangre sufrí.

Esos codos despellejados,
Ojeras,
Bolis magullados a causa del estrés.
¿Eso y más expresado en un papel?

No, nunca lo podrá ser.

La suma de los numeros
que en las notas van a aparecer
no llegan ni de coña
a las hora que yo estudié

Y para colmo, en Navidad
No podré comer turrón tranquila,
sino que tendré que tomarme tres tilas
por suspender con Julián.

Nos difuminamos con las nubes.


¡Buenos días, pequeña!- Dijiste mientras te inclinabas a darme un beso. –Venga, levántate y dúchate que mientras voy preparando el desayuno. Sonreí. No hay palabras que describan el agradecimiento de ese momento. Lo bueno de que fuera tan frío era que cuando hacía algo bonito, algo por mí, cuando me decía lo guapa que estaba, o cuando me acariciaba, era de verdad, y era porque le apetecía y no por la rutina. Y eso me gustaba, o al menos me había acostumbrado y lo agradecía.
Me metí en la ducha al son de sus silbidos, lo hacía con tal desatino que era gracioso, pero lo raro sería que acertara en alguna canción. Salí de la ducha aún rodeada con la toalla al cuerpo y el pelo goteando. Gonzalo abrió los ojos como platos y dijo: “¡Guau! No me puedo creer que esta chica sea sólo mía.” Me gustaban esos momentos de sinceridad sureña.
El desayuno que me había preparado era digno de un banquete. Hoy estaba romanticón, se ve, ¡algo querría seguro!
Montamos en el coche y me puso a Tiziano cantando a viva voz, era enormemente adorable cuando pronunciaba sus canciones en italiano. La montaña se hacía pesada cuesta arriba, pero seguíamos cantando sus canciones.
Llegamos a la cima, bueno, a una zona donde teníamos que dejar el coche, y el último tramo lo subiríamos andando. Por el camino, entablamos una conversación muy atípica. Le apetecía chocolate y siempre lo había odiado, pero se hizo amena la subida. Conseguimos llegar, hacía muchísimo frío y teníamos la nariz tan roja que parecíamos Rudolf, no sé por qué pero Gonzalo tenía un afán por ese feo reno de nariz roja.
Como si de un trueno se tratase, retumbó el más grande de los gritos que Gonzalo había dado. ¡Sé libre!- Dijo eufórico. ¡Venga, vamos! No vayas a ser tímida ahora, que nos conocemos, y sé que gritas de maravilla. – A veces, terminaba soltando sus frases graciosas que me hacía fruncir el morro. ¡AAAAAAAAAAAAAAAAH!- Era cierto que parecía liberador aquel grito.
El cielo parecía explosionar en colores otoñales, mientras que el blanco de la nieve que habitaba en el suelo hacía que el cielo pareciera aún más bonito. -¿Te has dado cuenta, pequeña?. El cielo está así, con ese color anaranjado, rojo, amarillo… porque quiere gritar, o ya lo ha hecho, se ha despertado temprano para decir: ¡Joder, este día va a ser mío!, o simplemente para decirle a la chica más preciosa que existe en el mundo: ¡TE QUIERO! Puse cara de extrañada porque era raro en su boca, pocas veces lo había oído. En ese momento, las nubes empezaron a rodearnos y parecían abrazarnos mientras que Gonzalo se me acercó, apoyó su cabeza en mi hombro y me dijo: “Te quiero”. Sonreí. Las cosas más bonitas que quieres expresar tan sólo se pueden hacer con la mejor sonrisa que puedas sacar. – Te quiero- Contesté.

Me queda media hora de ti.


El tiempo ralentizado hizo que no lo viera venir hacia mí. Sus ojos brillaban entre más de las cien personas que me rodeaban. Sí, sólo sus ojos, y por eso pude descubrir quien era. Yo lo veía todo muy difuminado, como si estuviera hasta las cejas de petas y noches desenfrenadas sin ti. Pero pude distinguirlo de toda la  multitud. Intentó alzar su mano hacia mi brazo, como si quisiera pararme, sin saber que al tocarme lo que pararía iba a ser el tiempo y la vida. Así que, lo hizo, echó su mano sobre mi brazo y me agarró fuerte mientras clavaba sus ojos en mis ojos pardos. Quiso saber todo lo que yo quería decir sin mediar palabra, quiso analizarme en tan sólo milésimas de segundo, y mientras bajaba su mirada a mis labios y también los analizaba, empezó a dibujar una sonrisa que yo ya me conocía. Con sus mofletes queriendo secuestrar sus ojos, se apresuró en decirme algo al oído y clavar su aliento en mi nuca, invitándome a darme la vuelta y encontrarme con él. Así que mientras su aliento me rodeaba el cuello, yo me dejaba llevar uniéndome al hueco que dejaba su posición en mí. Eramos una pieza. Así que, sin quererlo pude sentirle. Me tocó el hombro descubierto y no consiguió más que erizarme y dejar de prestarle atención a sus palabras, vagando sin más por una locura inmensa que llevaba mi cabeza. Su tacto más perfecto fue para mí esa noche. Me dejé cautivar con su aroma y me agarró de la mano sin querer dejarme ir. Cerré los ojos y disfruté lo que la vida me estaba brindando. Sonrisas embriagadoras de él. ” Báilame los pies” que yo disfrutaré de ti.

Standby ME.


Y llega el momento en el que todo está oscuro y sólo te ilumina la pantalla del ordenador, y a veces se enciende el móvil que hay sobre la mesa. La música lenta se expande por toda la sala haciendo que las pulsaciones sean mucho más pausadas. Respiro hondo y oigo los pájaros piar. Cierro los ojos. ¿Que qué es lo que veo? Oscuridad. Y me diréis: “¿No jodas?”, a mí a veces la oscuridad me da estabilidad, tranquilidad, sosiego, calma, serenidad. Estoy en un modo como por así decirlo: En “standby”. Para cuando quiera puedo encenderme y ser la más alegre del mundo, y para cuando quiera estar apagada del todo.

 

¡Juega conmigo a enloquecer!


Subí corriendo los trecientos cuarenta y un escalón de mi edificio. ¡Qué le den al ascensor!. Llegué al último rellano corriendo y de un empujón abrí la puerta de la terraza. Empecé a andar por los bordes de los polletes vacilando al equilibrio y jugueteando con mi euforia, así que corrí por uno de ellos hasta llegar a la pared y escalé para subirme al tejado. Desde allí lo ví todo. ¡Sentí que volaba! Revoloteaban en mi estómago luciérnagas y mariposas, qué cosquilleo daba estar tan alto. Qué idiota parecería gritar ahora mismo: “Soy el rey del mundo” ¿eh?. ¡Qué coño! ¡SOY EL REY DEL MUNDO!  Me prometí no emocionarme pero, ¿Quién puede prohibírmelo?  ¡Joder, qué bien me siento! No puedo dejar de mirar a mi alrededor y nunca me había gustado tanto lo que me envolvía. Somos vapor de nubes y ahora mismo es como si volara con ellas. ¡Esa brisa me hipnotiza! No me hace falta nada más aquí. ¡NADA! Venga, si te             trajeras una sonrisa… te invitaría a volar conmigo. ¡Si es que me inunda el corazón de EUFORIA!

 

 

 

 

Le debo la vida y nunca mejor dicho.


“Niña, estoy mal”. No ha podido decirme nada más. Sus pequeños ojos almendrados se habían empezado a llenar de lágrimas.
Sé que soy un tanto fría y me cuesta demostrar mis sentimientos, pero puedo ser la tía más sentimental, llorica u odiosa que hayas conocido. Sé que siempre le he tenido algo de rencor y me he cabreado mil veces con él. Porque es un niño. Es un niño cabezón que ha trabajado en todo y lo sabe todo, más por diablo que por viejo, pero es así, o eso, al menos, hace creer él. Habla con tanta seguridad en sí mismo que aunque sepas totalmente que es cierto lo que dices, te hará cambiar de opinión. Es un chulapo de Madrid y odia los paletos. Sigue siendo un niño. Y como todo niño siempre está haciendo tonterías y siempre me hace reir. Las mayores tonterías las he hecho y dicho con él, pero también es verdad que los mayores cabreos que he cogido han sido por él. Y sobretodo por su bien.
Aunque él no lo acepte, el tabaco se lo está comiendo. Yo desde pequeña se lo advertía, que lo odiaba, que no podía soportar que estuviera fumando. Por culpa de cada calada que le pega, un suspiro menos de vida le queda. Ya se ha llevado una pierna, y pensábamos que lo peor sería que se llevara la otra también. Pero parece que no va a ser así. No puedo verle sentado en el sofá intentando sonreirme sin poder mover la mitad derecha de su cuerpo. O que cuando se encuentra mejor e intenta levantarse, se caiga.
Él era quien me sacaba a bailar en las verbenas de los pueblos, el que me enseñó a cantar, y el que me inculcó las ganas de seguir viviendo en Madrid. Con él hacía el mejor dueto y nuestra canción fue “Quiero vivir la vida amándote”, donde hacíamos mejor show que David Bisbal y Verónica en OT. Él me enseñó a tirarme de cabeza. A montar en bici. A patinar. Y me enseñó que las motos nunca son buenas. Siempre que lo abrazaba me decía: “Quita empalagosa”, y ahora echo de menos poder sacar un abrazo para él. Él me enseñó a conducir aunque siempre me decía: “No tienes ni puta idea de aparcar”. Las mejores copas me las he tomado a su lado. Cuando mi madre no me dejaba salir o me ponía un castigo o no me daba dinero, él era quien se peleaba con ella y a escondidas me lo daba o me levantaba el castigo. Y vuelvo a reiterar, que las mejores sonrisas que me han sacado han sido gracias a él. Le debo la vida y nunca mejor dicho.

Ánimo papá. Te quiero.

11E.


Lo estamos sobrellevando. Cada uno lo lleva como puede, pero desde principios de verano cada una tiene su mundo. Claro que seguimos quedando, y seguimos contándonos las cosas. Pero estamos distantes entre todas. Hay separaciones y movidas por cualquier tontería. Ahora ya no nos une el instituto, y cada una de nosotras tenemos otro grupo más aparte, el de la universidad. Dijimos que no nos íbamos a separar ni aún estando en la universidad, y tengo claro que lucharé para que así sea. Pero tengo miedo. Vosotras sois parte de mi vida desde hace más de 7 años. En menor o mayor medida desde hace ese tiempo. Pero estos 2 últimos años sí que lo habéis sido. No podría soportar tener que despegarme de vosotras, ni cambiaros por nadie. Porque aunque odie con todas mis ganas “Podium”, siempre iré para estar con vosotras. Porque me encantan las cenas imprevistas en casas. Los desfases a vuestro lado sí que son desfases. Porque “sólo quiero bailar”. Porque a vuestro lado, las penas son más dulces. Dijimos la última noche del 2010: ¡Este es nuestro año!, pero no quería un año con una amistad pendiente de un hilo. Pero seamos positivas, aún queda año por delante. Porque somos fuertes. Y porque siempre habéis estado, y espero que siempre estéis. ESTE ES NUESTRO MES.