¡Buenos días, pequeña!- Dijiste mientras te inclinabas a darme un beso. –Venga, levántate y dúchate que mientras voy preparando el desayuno. Sonreí. No hay palabras que describan el agradecimiento de ese momento. Lo bueno de que fuera tan frío era que cuando hacía algo bonito, algo por mí, cuando me decía lo guapa que estaba, o cuando me acariciaba, era de verdad, y era porque le apetecía y no por la rutina. Y eso me gustaba, o al menos me había acostumbrado y lo agradecía.
Me metí en la ducha al son de sus silbidos, lo hacía con tal desatino que era gracioso, pero lo raro sería que acertara en alguna canción. Salí de la ducha aún rodeada con la toalla al cuerpo y el pelo goteando. Gonzalo abrió los ojos como platos y dijo: “¡Guau! No me puedo creer que esta chica sea sólo mía.” Me gustaban esos momentos de sinceridad sureña.
El desayuno que me había preparado era digno de un banquete. Hoy estaba romanticón, se ve, ¡algo querría seguro!
Montamos en el coche y me puso a Tiziano cantando a viva voz, era enormemente adorable cuando pronunciaba sus canciones en italiano. La montaña se hacía pesada cuesta arriba, pero seguíamos cantando sus canciones.
Llegamos a la cima, bueno, a una zona donde teníamos que dejar el coche, y el último tramo lo subiríamos andando. Por el camino, entablamos una conversación muy atípica. Le apetecía chocolate y siempre lo había odiado, pero se hizo amena la subida. Conseguimos llegar, hacía muchísimo frío y teníamos la nariz tan roja que parecíamos Rudolf, no sé por qué pero Gonzalo tenía un afán por ese feo reno de nariz roja.
Como si de un trueno se tratase, retumbó el más grande de los gritos que Gonzalo había dado. ¡Sé libre!- Dijo eufórico. ¡Venga, vamos! No vayas a ser tímida ahora, que nos conocemos, y sé que gritas de maravilla. – A veces, terminaba soltando sus frases graciosas que me hacía fruncir el morro. ¡AAAAAAAAAAAAAAAAH!- Era cierto que parecía liberador aquel grito.
El cielo parecía explosionar en colores otoñales, mientras que el blanco de la nieve que habitaba en el suelo hacía que el cielo pareciera aún más bonito. -¿Te has dado cuenta, pequeña?. El cielo está así, con ese color anaranjado, rojo, amarillo… porque quiere gritar, o ya lo ha hecho, se ha despertado temprano para decir: ¡Joder, este día va a ser mío!, o simplemente para decirle a la chica más preciosa que existe en el mundo: ¡TE QUIERO! Puse cara de extrañada porque era raro en su boca, pocas veces lo había oído. En ese momento, las nubes empezaron a rodearnos y parecían abrazarnos mientras que Gonzalo se me acercó, apoyó su cabeza en mi hombro y me dijo: “Te quiero”. Sonreí. Las cosas más bonitas que quieres expresar tan sólo se pueden hacer con la mejor sonrisa que puedas sacar. – Te quiero- Contesté.

Advertisement

Acerca de jaandrii

I'm a little writer. Want to be journalist and love the fashion world. I can speak English, French, Italian and Spanish. // Soy un pequeño intento de escritora que quiere ser periodista y ama el mundo de la moda. Hablo Inglés, Francés, Italiano y Español.

Una respuesta »

  1. juanitonohasido dice:

    Paso de madrugar para ir una montaña helada a gritar…..

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s